Ella se acuesta y antes de dormirse se pregunta:
Que estuve haciendo/diciendo durante el día? y se caga de risa de algunas boludeces que dijo, se pone seria y se dice: "mmmhh podria haberlo dicho mejor" y piensa cambiar el repertorio, para mañana levantarse y seguir con su vida, con el cerebro formateado, preparado para un nuevo día.
Todo esto se da vueltas como una tortilla, así todos los días, su corazón está duro como una piedra y sin embargo sigue respirando preguntándose cuando la puntada se va terminar, cuando termina la melodia del sufrimiento, un comenzar feliz para que luego de la primera vez se de cuenta que la vida es una mierda dulce y disfrutable.
Se despierta tarde, descansada... no quiere fumar porque sabe que la primera la marea. Hace un par de cosas y de repente viene la sensación de querer fumar.
Prende el cigarrillo, fuma la primer pitada y se distiende en la silla. Luego de 2 minutos siente mareos pero estos luego se van y los músculos empiezan a fallarle... como si de repente alguien les dijera que no molesten.
Igualmente, se levanta, sabe que tiene que hacer miles de cosas y no puede esperar.
Sale, se baña, se perfuma. Se revisa la cabeza: Perdida capilar, se dice. Debe ser la puta depresión. Busca entre sus sentimientos fantasmas, a ver si puede recabar alguno que lo haga sentir mejor: algún recuerdo de los 90, si. Alguna vez conoció la felicidad, pero ahora cree que va morir sola, porque se da cuenta de que tiene el corazón apagado, porque nunca pudo salir de lo que es y se da cuenta de que siendo asi morirá.
Quizá alguien tenga un recuerdo leve de ella, pero la juventud la abandonó y ya es un estorbo para todos. No creo que ella se de cuenta de que tanto hace feliz a alguien... o quizá nadie se lo demuestre.
Besos eran los de antes, abrazos también y el materialismo dominó nuestra sociedad, dijo 1 milisegundo antes de que la bala saliera del tambor para luego apagar su cerebro por siempre.
Ayer la encontraron en el baño de su casa, adornado con luces navideñas y con una carta de amor en la mano derecha y un corazón dibujado erráticamente, como desesperado por querer latir.